Tuesday, October 31, 2006

Los secretos de Marcelo

Desde cabina
Por: Martín Espinosa

Acostumbrado a actuar en medio de las sombras, como cuando fue jefe de la policía del Distrito Federal, Marcelo Ebrard acaba de regresar de un viaje que realizó a China, en donde —de acuerdo con las versiones consultadas de primera mano por este columnista— estuvo acompañado, al menos durante los primeros días de la gira por varias ciudades de aquel país, por dos prominentes empresarios mexicanos destacados en las áreas de la radiocomunicación y la telefonía celular de México, como lo son Joaquín Vargas y Alberto Saba, quienes viajaron en el jet privado que puso a su disposición la empresa Sinosure, que no es otra sino la del gobierno chino que tiene como función financiar, a través de créditos, obras de infraestructura en otros países.

Fue evidente la molestia de Ebrard de encontrarse en una ciudad al sur de China, llamada Shenzhen, con una reportera mexicana a la que no supo qué decir cuando le cuestionó el porqué, si había dicho que iría solo a la gira, se encontraban los empresarios mexicanos como parte de su comitiva, en compañía de altos ejecutivos del consorcio ZTE, reunidos con él en una elegante comida servida en el piso 36 del edificio central del gigante de las telecomunicaciones.

Reproduzco una parte del diálogo entre la reportera y el próximo jefe de Gobierno:
-Usted dijo en esta gira que no solicitará crédito en China sino inversión. Pero hemos sabido que una de sus primeras citas en Beijing, que usted no había comentado, fue con la empresa estadounidense Pearson Capital Group, dedicada a financiar créditos para hacer negocios…

-Hemos visto muchas empresas. No tiene mayor participación en ninguno de los programas que vamos a hacer. No tiene mayor chiste eso.

Otro dato que llama mucho la atención es la forma en que se consiguieron las citas con las diversas empresas a las que visitó quien será el jefe de Gobierno de la Ciudad de México a partir del próximo 5 de diciembre. Resulta de especial interés que una persona de origen venezolano haya estado detrás de la agenda que desarrolló en China el delfín de Manuel Camacho.

Las preguntas son muchas: ¿quién paga, así nada más porque sí, un viaje a un alcalde que todavía no toma posesión y que tuvo un costo superior a los 200 mil dólares y le pone a su disposición un jet privado?, ¿a cambio de qué?, ¿por qué en México Ebrard dijo una cosa y los periodistas confirmaron otra muy distinta en China?

Nadie duda en un mundo globalizado, pero ¿qué favores estará pagando Ebrard y cuánto costará “vender” a “algunos” las obras de infraestructura que requiere la Ciudad de México? Una fuente consultada en China me dijo: “Ebrard fue recibido aquí como un empresario que viene a poner en venta los productos y servicios de su empresa”. Lástima que el DF no sea de su propiedad, aunque lo parezca.

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