Ebrard, un López aumentado y sin corregir

Razones / Jorge Fernández Menéndez
En las épocas priistas, Marcelo Ebrard fue, durante cinco años, el principal operador de Manuel Camacho en el DF. En 2000 era candidato del efímero partido de Centro Democrático y resignó su candidatura para apoyar a López Obrador. Ya con éste en el gobierno terminó al frente de la Secretaría de Seguridad Pública capitalina, la cual tuvo que dejar después del asesinato de dos agentes de la PFP en Tláhuac, sacrificados junto con un compañero que sufrió graves quemaduras en los hechos, sin que el gobierno capitalino hiciera nada por rescatarlos. Pero fue premiado con algo mejor: la Secretaría de Desarrollo Social, encargado de la muy clientelar estrategia lopezobradorista (que en términos reales no es sino la continuación, corregida y ampliada, de la que llevaron a cabo Camacho y Ebrard entre 1989 y 1993 en el DF). Y, de ahí, con todo el apoyo del tabasqueño, saltó a la candidatura para la capital, donde ganó con amplitud.
Nadie puede dudar que Ebrard conoce la ciudad y sus manejos políticos. Tampoco, que es un político inteligente e informado. Por eso su llegada al gobierno capitalino (con sus evidentes deseos de ser candidato presidencial en 2012) hacía esperar mucho más de Ebrard. Su actuación a lo largo de este 2007, sin embargo, ha sido, para quienes esperábamos la construcción de una alternativa moderna desde la centroizquierda, decepcionante. Ebrard ha sido más de lo mismo: pistas de hielo con un costo de un millón de pesos diarios (como todo el mundo sabe, el patinaje sobre hielo es una de las tradiciones culturales y deportivas más cercanas a nuestra sociedad, junto con el snorkel en los canales de Xochimilco y el esquí en el Peñón de los Baños); la inauguración, utilizando hasta el mismo camioncito que usaba AMLO, de obras viales inconclusas y mal diseñadas, como el llamado distribuidor vial de La Concordia, en la salida a Puebla (que fue inaugurado el domingo y cerrado el martes); negocios y obras públicas entregadas a los amigos por la vía de adjudicación directa; programas sociales en dinero en efectivo de los que no existen ni padrones de beneficiarios ni cuentas públicas; como López Obrador agotó el esquema del cambio de placas para recaudar dinero ahora lo que se cambiarán serán las tarjetas de circulación y, pese a que lo que sobran son taxis y éstos no terminan de cumplir con la normatividad mínima, se “legalizarán” los más de 20 mil pirata, claro, todos aquellos afiliados a las asociaciones ligadas al PRD y al ala bejaranista, como los llamados Pantera, que son, además, donde se comete la mayor cantidad de delitos sin que nadie los moleste. La lista podría seguir y abarcar, por ejemplo, la intolerancia de las autoridades, con la diferencia de que ahora, cuando el jefe de Gobierno es criticado, como ocurrió con el secretario del Trabajo, Javier Lozano, no sólo se le organizan manifestaciones de los grupos fascistoides que encabeza Fernández Noroña, sino que además se le amenaza por conducto del secretario de Seguridad Pública, Joel Ortega, quien por lo visto no tiene nada mejor que hacer para defender a los capitalinos de la inseguridad.
Ello tiene relación con lo que es más grave: la negativa pública a observar y atacar un problema que rebasa a las autoridades locales, el del narcotráfico y la violencia. Aparecen tres personas decapitadas en el Distrito Federal y los hechos de violencia se han sucedido uno tras otro a lo largo del año, con ejecuciones y ajustes de cuentas de todo tipo, sin embargo, para el jefe de Gobierno, no ocurre nada: los decapitados no son producto de ninguna ola de violencia, ajustes de cuentas no hay y cuando ocurren corresponden a “conflictos originados en otras entidades”. El narcotráfico en la ciudad no existe, ni opera aquí, dicen las autoridades locales, cártel alguno. No sólo es mentira: se trata de una negligencia absoluta. Por supuesto que en la Ciudad de México operan todos los cárteles del narcotráfico: aquí es donde se consume el mayor volumen de droga del país; es la plaza más importante para el lavado de dinero; un lugar privilegiado para la operación y el refugio de sus jefes; existen vías de comunicación con todo el territorio nacional y con el resto del mundo, para recibir y enviar droga, armas y dinero. En el oriente de la ciudad hay zonas donde las autoridades policiales reconocen que ni siquiera pueden entrar y allí existen grandes depósitos de drogas, armas y artículos de contrabando. No es ningún secreto de Estado.
¿Es responsabilidad directa del gobierno de Ebrard esa situación? No, es algo que se ha ido gestando a lo largo de los años, pero al desconocer esa realidad, al tratar de negarla, como ocurrió con la marcha contra la inseguridad o los asesinatos de los miembros de la PFP en Tláhuac, lo que se hace es permitir que el fenómeno crezca y se desarrolle. Si todos estos y muchos otros problemas que la ciudad debe afrontar de la mano le guste o no de las autoridades federales son negados y esa colaboración rechazada, que nadie se asombre entonces porque la competitividad de la capital se rezaga con respecto al resto del país o que las inversiones bajen y el desempleo crezca al mismo tiempo que aumentan los subsidios directos y, por ende, el endeudamiento. Es, en términos estratégicos, un desastre, porque el deterioro de la calidad de vida, con o sin pista de hielo, es evidente.
Pero es también un pésimo cálculo político: si Ebrard se limita a aplicar, corregidas y aumentadas, las mismas políticas que implementó López Obrador, ¿por qué Ebrard sería mejor candidato que El Peje en 2012?, ¿por qué éste estaría dispuesto a ofrecerle la candidatura a alguien que no ha hecho sino seguir al pie de la letra sus instrucciones? Ebrard está cometiendo, quince años después y en otro tono, pero con el mismo sentido, idénticos errores que cuando buscó la candidatura presidencial con Manuel Camacho en 1993. El resultado, si él no cambia, será el mismo.
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¿Por qué no decias nada Marcelo durante todos los años que perteneciste al PRI?
En el IPN, Ebrard condena a Díaz Ordaz y afirma que “los gobiernos de derecha” temen a los jóvenes
Nayeli Gómez C. 24 de Octubre de 2007 Hora de publicación: 09:07
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El mandatario capitalino, Marcelo Ebrard, arremetió contra el gobierno del ex presidente de México Gustavo Díaz Ordaz y lo llamó “conservador pusilánime y autoritario”, al referirse a la represión estudiantil de 1968.
En las instalaciones del Instituto Politécnico Nacional (IPN), frente a un auditorio de estudiantes de nivel medio superior, Ebrard Casaubon manifestó: “¿Por qué se llegó a la masacre del 68? Por el predominio de esta mentalidad conservadora, timorata, mediocre, pusilánime y autoritaria, porque prefirieron usar la fuerza que dialogar con esa generación”.
Señaló que fueron los jóvenes de 1968 quienes impulsaron los grandes cambios democráticos del país y hasta de la ciudad y aseguró que sin esos cambios no habría sido electo.
“De no haber sido electo como jefe de gobierno tendríamos a un ayudante de Los Pinos en el gobierno de la ciudad”, expresó.
Y agregó: “Una forma conservadora, timorata y hasta, a veces, autoritaria, que piensa que los jóvenes son peligrosos, porque son críticos, porque son rebeldes, porque son honestos, porque tienen ideas nuevas y porque se atreven a soñar”.
En su discurso rechazó que sus políticas sociales estén encaminadas a una próxima elección.
Recordó el Programa de Adultos Mayores: “Fue una de las primeras instituciones de bienestar social de los países europeos hace 40 años y la derecha se escandalizó y dijo ¡qué bárbaros! Se rasgaron las vestiduras, y este programa hoy lo copian en todos lados, pero finalmente tomaron el programa y otros programas”.
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Hoy no Circula
JAQUE MATE
Sergio Sarmiento
13 Ago. 07
"El Hoy no Circula... fue contraproducente, a mi juicio, porque aumentó el número de vehículos".
Luis Donaldo Colosio, 9 de marzo de 1994
El programa Hoy no Circula empezó a aplicarse como una "medida temporal" en la zona metropolitana de la Ciudad de México el 20 de noviembre de 1989. La impulsó el entonces regente, Manuel Camacho Solís, cuyo secretario de Gobierno era el mismo Marcelo Ebrard que hoy es jefe de Gobierno del Distrito Federal.
La medida temporal se volvió permanente. No hay duda de la gravedad del problema de contaminación del aire que tenía en ese momento la Ciudad de México. Desde entonces ha habido una mejoría significativa. Y quizá una parte del crédito deba otorgarse al Hoy no Circula, pero otras medidas han sido más importantes.
En 1996, siete años después de la aplicación del programa, se registraron los más altos índices de contaminación que se recordaban, los cuales llevaron a la aplicación del Triple Hoy no Circula en tres ocasiones, con la virtual paralización de la actividad económica de la zona metropolitana.
El Hoy no Circula funcionó en un principio porque tomó desprevenida a la población. Con el paso del tiempo, sin embargo, la misma sociedad fue tomando medidas para defenderse. La más importante fue la compra de algún vehículo adicional o la decisión de no vender alguno viejo que uno tuviera. El propósito era permitir a todos los miembros de la familia circular todos los días. Para 1996 la situación era evidente.
La introducción de vehículos con convertidor catalítico fue más eficaz para disminuir la contaminación del aire que el Hoy no Circula. Por otra parte, la decisión de permitir la circulación todos los días de autos con menos de 10 años de antigüedad y catalizador se convirtió en un poderoso incentivo para la adquisición de vehículos menos contaminantes.
Hoy el gobierno del Distrito Federal ha anunciado una nueva restricción a la circu- lación de vehículos. La medida regresa a la filosofía que se aplicó originalmente en 1989: todos los autos dejarán de circular un día al mes, tengan o no convertidor catalítico. El objetivo de la medida no parece ser el de disminuir la contaminación sino el de reducir la circulación de vehículos. Después de todo, como me comentó un radioescucha en un correo electrónico: "¿En qué reduzco la contaminación si en lugar de usar mi auto 2005 con convertidor catalítico tengo que emplear un taxi 1990?"
Al igual que el Hoy no Circula original, esta nueva restricción provocará inevitablemente un aumento en las compras de vehículos o llevará a las familias a no vender el auto viejo una vez que adquieran otro. No es que la gente sea perversa y se oponga a las medidas de nuestros iluminados políticos, sino que por naturaleza toma medidas para defender sus intereses.
Si el Hoy no Circula original generó el aumento del tránsito de los sábados, que con anterioridad eran mucho más tranquilos, la nueva medida provocará este incremento los domingos y los otros cinco días de la semana, porque el auto adicional para circular ese sábado al mes no se quedará guardado 29 días. Muchas familias, por otra parte, tienen ya dos autos viejos para usar uno cuando no circula el otro. Esto significa que emplearán el que circule cuando al otro le toque la restricción sabatina. Por ello no habrá una gran disminución en la circulación con la medida. Y la que exista, se desvanecerá con el tiempo, conforme la sociedad tome medidas para defenderse.
El gobierno capitalino prefiere tomar soluciones que restrinjan los derechos de los ciudadanos en lugar de promover programas que los expandan. Lo que debería hacer es mejorar el transporte público para generar incentivos para su uso. La construcción de la línea 12 del Metro será un paso positivo, mucho más sensata que el Segundo Piso del Periférico de Andrés Manuel López Obrador. Las líneas de Metrobús tienen puntos positivos y negativos. Pero la saturación que sufren estos servicios es de tal magnitud que su empleo se vuelve un verdadero calvario.
La mayor parte de la gente sigue transportándose en una red caótica de microbuses y autobuses que operan sin atención a ninguna regla. Tomar uno de estos vehículos es arriesgar la vida. Las personas discapacitadas no tienen cabida, por supuesto, ni en los microbuses, ni en los autobuses, ni en el Metrobús, ni en el Metro. Necesitan, por lo tanto, usar vehículos particulares o taxis si no quieren quedar recluidos permanentemente.
Uno podría pensar que un gobierno de izquierda entendería la necesidad de promover el uso del transporte público. Pero no. Para el gobierno de Marcelo Ebrard parece más importante castigar a los usuarios de autos privados que no tienen la capacidad de tener un vehículo adicional que resolver de fondo el problema.
Voto por voto
¿Es ésta la democracia moderna? Se hace una consulta en la que puede participar quien sea, aunque no sea residente de la ciudad o del país y en la que no se limita que alguien pueda votar varias veces. Aun así, acude a sufragar un número muy pequeño de ciudadanos. La falta de participantes se compensa con consultas telefónicas que no sabemos a quién se hacen. Se usan preguntas diseñadas para generar la respuesta que quiere el gobierno. Por otra parte, la propia autoridad que ordena la consulta -para justificar sus decisiones ya tomadas- cuenta los votos y da el resultado. La verdad hay razones muy importantes para protestar. Pidamos un recuento. Voto por voto. Casilla por casilla.
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Amarillo deslavado
El futuro del PRD. Marcelo Ebrard encarna el principal capital político del PRD; sin embargo, llega al Congreso Nacional sin alianzas sólidas, atrapado en la lucha de corrientes y sin el rango de consejero
Manuel Durán y Ariadna Bermeo
(12 agosto 2007).- La mañana del 26 de mayo todo estaba listo para que Marcelo Ebrard jurara como consejero estatal del PRD.
Era el paso esperado por el jefe de Gobierno para ponerse de lleno la camiseta amarilla del perredismo, y disipar en definitiva los recuerdos de su pasado priista y los regateos a su nueva militancia.
La agenda del Consejo citado en el Salón Covadonga de la colonia Roma preveía que el jefe de Gobierno leyera un discurso y protestara como consejero.
Pero el único líder de corriente que llegó a la cita fue René Arce, de Nueva Izquierda, el único grupo que no tiene alianza con Ebrard.
Ante las ausencias de las corrientes que apoyan a Ebrard, el secretario de Gobierno del Distrito Federal, José Ángel Ávila, convocó a Arce a una reunión privada en la cual pidió un favor: "Registra a tus consejeros y ayúdame a hacer quórum", le dijo.
El líder de Nueva Izquierda en el Distrito Federal se negó. El argumento fue que había porristas para Ebrard, quienes jugarían el papel de provocadores cuando tomara el micrófono el líder de la Asamblea Legislativa del Distrito Federal, Víctor Hugo Círigo, también integrante de Nueva Izquierda.
Llegó el mediodía y, ante la ausencia de consejeros de las corrientes afines a Ebrard, el presidente del PRD capitalino, Ricardo Ruiz, tuvo que suspender el Consejo, prometiendo convocar a la brevedad.
Tras dos meses, el mandatario capitalino continúa en su calidad de militante y así, sin la insignia de consejero perredista, llega al Décimo Congreso Extraordinario del partido.
Su camiseta en el Congreso no es del amarillo intenso que se esperaría para el jefe del gobierno que representa el capital político más importante del PRD.
Rehén de corrientes
Los intentos de Ebrard por tener un representante absolutamente leal en la dirigencia del partido no han fructificado.
Alejandro Rojas Díaz-Durán libra todos los días una batalla por posicionarse en la filas perredistas. Pero el ex priista, camachista de toda la vida y uno de los personajes más leales a Ebrard desde los años noventa, hoy sólo es uno más de los 35 congresistas afines al jefe de Gobierno, como parte de la corriente "Movimiento Entre Ciudadanos" (MEC), siglas que coinciden con las de Marcelo Ebrard Casaubón.
Desde el proceso de transición, Ebrard encomendó a Rojas Díaz-Durán incrustarse en el PRD. Primero buscó ser secretario general del PRD-DF en un proceso que abortó ante la falta de acuerdos y la salida de su presidente, Martí Batres.
Cuando López Obrador intervino para poner orden, Ricardo Ruiz fue designado presidente local y Carlos Reyes Gámiz secretario general.
Rojas Díaz-Durán se había conformado con la cartera de prensa y propaganda, pero tampoco eso pudo amarrar.
Hoy, Rojas Díaz-Durán forma parte de una estrategia para que las corrientes afines a López Obrador consigan la dirigencia nacional perredista, con Alejandro Encinas como candidato. El camachista se apuntó en el sitio dos de la planilla que encabezó Encinas para la elección de consejeros rumbo al Décimo Congreso Nacional.
Un colaborador del primer circulo de Ebrard, quien prefirió el anonimato, afirma que uno de los objetivos del jefe de Gobierno es consolidar al partido, lejos de fracturarlo o abandonarlo.
Para ello, se busca convertir al gobierno de la ciudad en un referente nacional de cómo gobierna el PRD.
"La izquierda en la Ciudad es el PRD, hay que cuidarlo, estar de su lado, y nosotros queremos estar de ese lado", señaló.
Este funcionario asegura que Ebrard avanza en posicionar su imagen dentro del partido, pues en la elección de consejeros, donde sólo votaron militantes, tuvo la misma aceptación de cuando ganó la candidatura, cuando votó la ciudadanía en general.
Pero reconoce que las tribus les han fallado, pues operan bajo la lógica de que "las facturas se pagan siempre y no sólo una vez".
Otro factor en contra de Ebrard es la composición de la bancada perredista en la Asamblea Legislativa del Distrito Federal donde los "chuchos" son mayoría, empezando por su líder, Víctor Hugo Círigo.
Esto hace que, a pesar de que el PRD es mayoría absoluta en la ALDF, cada iniciativa del jefe de Gobierno tenga que ser negociada y muchas veces rechazada por los diputados locales de su partido.
En opinión de Carlos Reyes Gámiz, secretario general del PRD-DF, a Ebrard le falta construir un liderazgo que se sobreponga a las corrientes del partido, como lo hicieron en su momento Cuauhtémoc Cárdenas y Andrés Manuel López Obrador.
Para otros perredistas, como el diputado local Isaías Villa, hasta ahora Ebrard gobierna sin partido, en una "fría relación política" con el PRD.
Gobierno camachista
Un elemento que se le reprocha a Ebrard en las filas perredistas es su círculo cercano, pues no todos los funcionarios de primer nivel en el GDF provienen del partido, sino del priismo y más específicamente del camachismo.
A seis años de perder el registro, los fundadores del desaparecido Partido del Centro Democrático encontraron en el gobierno capitalino un espacio para reagruparse, y hoy ocupan cargos claves en la administración de Ebrard, quien fundó el PCD junto a Manuel Camacho Solís.
El actual secretario de Gobierno, José Ángel Ávila, fue representante del PCD ante el Instituto Federal Electoral en el 2000, siendo Camacho candidato presidencial.
Ignacio Vázquez Torres, actual coordinador de Proyectos Estratégicos, fue delegado en Cuauhtémoc cuando Camacho era regente del Distrito Federal.
En un área crucial para Ebrard, el ahorro de energía, fue nombrado Jaime Arceo, quien como asambleísta en 1991 era la voz de Camacho en ese naciente órgano legislativo de la ciudad.
Mario Delgado, secretario de Finanzas, administraba los dineros del PCD, junto con Ramón Montaño, actual oficial mayor del GDF.
Alejandra Moreno Toscano, autoridad del Centro Histórico, es considerada la "madre política" de Ebrard, pues lo arropó cuando era secretario de Gobierno con Camacho y ella coordinadora de Asesores.
La consejera jurídica, Leticia Bonifaz, y Héctor Antuñano, director general de Gobierno del Distrito Federal también formaron parte del PCD.
El actual secretario de Seguridad, Joel Ortega, es el más perredista de este grupo. Milita en el partido y ha ocupado cargos con Cuauhtémoc Cárdenas, Rosario Robles y López Obrador. Pero tiene sus orígenes en el camachismo. Fue director general de Autotransporte Urbano en el gobierno de Camacho, fundador del PCD y en el 2000 compitió bajo las siglas del PCD por la jefatura delegacional en Gustavo A. Madero, en alianza con el PRD.
En medio de estos fundadores del PCD, destacan cinco perredistas con cargos relevantes: como Martí Batres, secretario de Desarrollo Social; Armando Quintero, en Transporte y Vialidad; Alejandra Barrales, en Turismo; Clara Brugada en la Procuraduría Social y Juan José García Ochoa, subsecretario de Gobierno.
Todos ellos, como parte de alianzas ente Ebrard y sus corrientes de origen.
En la visión de miembros de Nueva Izquierda, Ebrard llega sumamente débil al congreso, pues el equipo con que trabaja en el PRD sólo son Quintero y Batres.
Mientras que la alianza con la corriente de René Bejarano (Izquierda Democrática Nacional) está desmejorada, y en conjunto ninguno de sus grupos afines le da presencia nacional.
La estrategia
Desde el gobierno del Distrito Federal se dice que el mandatario local lleva al Congreso "ases" bajo la manga, y que recogerá frutos de una estrategia de posicionamiento interno basada en dos ejes.
Primero, las reuniones que hace al menos una vez por semana en la colonia Condesa para despachar asuntos del partido y donde todas las corrientes están invitadas, aunque nunca asiste Nueva Izquierda.
Segundo, la alianza con gente leal al ex candidato presidencial, Andrés Manuel López Obrador, para conseguir la dirigencia del partido.
En esa lógica, Ebrard ha sido fiel a su juramento ante la Convención Nacional Democrática, en la que se decidió nombrar presidente legítimo de México a Andrés Manuel López Obrador, y desconocer a Felipe Calderón.
La relación del Distrito Federal con el gobierno federal está a cargo del secretario de Gobierno y las cabezas de despacho en cada ramo. Ningún oficio firmado por Ebrard ha sido dirigido a la Presidencia de la República y tampoco han permitido que comparta rúbrica con Calderón.
El mismo Ebrard asegura que nunca le verán con Calderón en la foto oficial o acto público y que nunca olvidará los agravios de la elección presidencial del 2 de julio.
En esas "vencidas" con Calderón, Ebrard ha salido bien librado, si se toma en cuenta que logró el refinanciamiento de la deuda capitalina y la intervención de Conagua para evitar una crisis por el mal estado del drenaje en la ciudad, sin necesidad de reconocer al Presidente.
Para el diputado local Agustín Guerrero, ése es el principal activo de Ebrard rumbo al Congreso Nacional: una actitud congruente que le da un liderazgo sólido
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GDF: intermediación innecesaria
Miguel Ángel Granados Chapa
No hace falta que desde fuera se reestructure la deuda pública capitalina, y menos a un costo que puede ahorrarse, y menos si eso significa la reconstitución de la familia feliz creada en torno de De la Madrid y de Salinas, en una administración perredista
El viernes pasado conocimos dos episodios de deuda pública de gobiernos locales. Por un lado, el de Hidalgo colocó 2 mil 400 millones de pesos, mediante una emisión de certificados bursátiles a través de la Bolsa Mexicana de Valores. El intermediario para la colocación es Acciones y Valores Banamex (Accival). Por otra parte se hizo pública la presencia de Protego, la firma encabezada por el ex secretario de Hacienda Pedro Aspe en el manejo de la deuda pública del gobierno capitalino, que por primera vez desde 1997 requiere de intermediación.
En los dos últimos sexenios la administración hidalguense se ha endeudado en proporciones exageradas. Hasta el final del gobierno de Adolfo Lugo Verduzco, en 1993, el concepto de deuda no existía. En su primer año, iniciado el 1o. de abril de 1993, el gobernador Jesús Murillo Karam contrató más de 8 mil millones de pesos, el 18 por ciento del Producto Interno Bruto de la entidad. Al comenzar la gestión de Manuel Ángel Núñez Soto en 1999, el endeudamiento era ya de 12 mil 438 millones (21.8 por ciento del PIB hidalguense) y al iniciarse el gobierno de Miguel Osorio Chong, en 2005, llegaba a 30 mil millones de pesos, el 30 por ciento del PIB local (Los de abajo, diciembre de 2006).
La deuda estaba contraída con la banca de desarrollo y la banca comercial, y sólo en los años recientes se ha bursatilizado, sobre todo a causa de la penuria en que dejó Núñez Soto a la hacienda pública hidalguense. La colocación de títulos en el mercado de valores ha supuesto la intermediación de firmas especializadas, en parte por la inexperiencia e incapacidad de la administración local en esos menesteres, y en parte por la tendencia de los gobiernos priistas a ofrecer comisiones por servicios que no son estrictamente necesarios, pues era y ha sido un modo de financiar a negocios privados que a su turno apoyan a quien ofreció dicha intermediación.
Por eso fue sorprendente la noticia de la participación de Protego en la contratación de la deuda pública capitalina, aprobada por la Cámara de Diputados hasta por un monto de mil 400 millones de pesos. Nunca hasta ahora se había requerido una intermediación de esa naturaleza, que supone un costo adicional al de la deuda misma. Obligado por la información de su nexo con Protego (El Centro, 11 de mayo) a admitir la presencia de Aspe en la administración financiera capitalina, Marcelo Ebrard aceptó que la firma ofrece experiencia, y que se paga por honorarios que ascienden a 100 mil pesos por mes, lo que significaría que el ex secretario de Hacienda ha obtenido medio millón de pesos si fue contratado tan pronto Ebrard reemplazó a Alejandro Encinas el 5 de diciembre pasado. Si la exhibición del contrato respectivo, algo necesario para la plena transparencia de la operación, muestra que así es en efecto, el ex colaborador de Carlos Salinas merece un monumento a la generosidad, pues al cabo de un año ganará 1 millón 200 mil pesos, la quinta parte de lo que obtendría en la más baja de las posibilidades, de aplicarse las comisiones porcentuales que son las acostumbradas en estos casos.
El mercado de la intermediación de deuda ha tasado este género de servicios en 0.5 por ciento cuando es barata y en el doble, 1 por ciento, cuando es onerosa. La diferencia obviamente depende del grado de dificultad para la colocación del endeudamiento. Si se aplicara la tasa menor, y no el monto de los honorarios de Aspe, Protego ganaría 7 millones de pesos este año, o 14 si se aplica la mayor. Es de suponerse que se eligió una de las dos formas de retribución y que no estamos ante un pago a Aspe en lo personal y una comisión a Protego.
Ignoramos también si la reestructuración de la deuda histórica, de que parece ocuparse ya la firma de quien manejó las finanzas de Salinas (y rehusó devaluar el peso en noviembre de 1994, para que su administración quedara a salvo, y su estallido en cambio perjudicara al sucesor), se ha pactado mediante pago de honorarios, o si regirá en ese caso el régimen de comisiones. Siendo que el endeudamiento actual del gobierno de la ciudad asciende a 42 mil millones y medio de pesos, la administración de Ebrard daría a ganar a Aspe hasta 425 millones, si se reestructurara el monto total.
Hasta 2003, la deuda capitalina no hizo más que crecer, de 21 mil 377 millones en que la dejó Óscar Espinosa Villarreal, hasta 45 mil 328 millones de pesos que fue la cota máxima del gobierno de Andrés Manuel López Obrador. Haciendo de la necesidad virtud, pues la Cámara de Diputados regateó al jefe de Gobierno el tope más allá del cual no puede endeudarse, el manejo de la deuda la hizo disminuir a partir de entonces. Que sepamos la reestructuración de la deuda, el uso de nuevas formas de manejar las finanzas públicas, no requirió en esos años ningún auxilio externo, lo que se comprende, porque el establecimiento de pautas para la realización de esa tarea permitió que la negociación se realizara con la participación directa de los funcionarios, sin intermediación.
Además de ser superflua, se ha criticado la intervención de Aspe por su alineamiento con una visión de política financiera que dañó a los más necesitados por cuya suerte el PRD asegura preocuparse de manera preferencial. El asunto empeoraría si se confirman los avisos que el ex regente Ramón Aguirre difunde en su entorno, que lo ubican como ganador de licitaciones públicas a las que ni siquiera se ha convocado. La familia feliz estaría de regreso.
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